Perros miedosos - Que podemos hacer

El miedo es un estado que genera pánico en los perros. Jamás castigar al perro, sólo conseguiríamos hacerlo más temeroso

Sabemos que un perro tiene miedo cuando:

*  Evita a las personas o cosas que le asustan.
*  Reacciona lanzándose o ladrando hacia el objeto de su miedo. Con este comportamiento lo que pretenden es hacer desaparecer lo que les asusta.
*  Se va corriendo, algunos corriendo lo más rápido posible, otros salen del escenario muy discretamente.
*  Se queda “congelado” como si pensara que así la cosa que da miedo desaparecerá
*  Muestra señales de agresión: ladrar, mordisquear, gruñir, pelo erizado …
*  Muestra una actitud sumisa y/o temerosa: cola baja o hacia dentro, orejas aplastadas, lloriquear, orinar, defecar, llorar, cuerpo rígido, temblar …. De hecho son innumerables las señales de sumisión que un perro puede mostrar.
*  También cuando tiene un aspecto deprimido o desinteresado

Todas son reacciones instintivas agrupadas en lo que se llama las reacciones de “lucha-huida-e inmovilización”. Un perro que lucha o ataca, por miedo, puede ser un perro peligroso. Él que huya puede poner su vida en peligro ya que podría perderse o ser atropellado por un vehículo. Un perro inmovilizado se queda totalmente bloqueado e incapaz de canalizar sus reacciones.

¿Por qué algunos perros tienen miedo?

Un perro puedo sentir miedo de algo o alguien para varias razones.

Puede que el perro está genéticamente predispuesto al temor en general. Por eso, a la hora de seleccionar un cachorro nuevo es muy interesante conocer al menos los padres de la camada. Si uno de sus progenitores tiene miedo más posibilidad de haber pasado los genes o el comportamiento a los cachorros.

El motivo más común es la falta de socialización en los primeros meses de su vida. Los cachorros tienen que estar expuestos a animales, personas y ambientes durante las primeras 12 semanas –si no es así crecerán cautelosos de las personas, cosas o experiencias nuevas.

Puede que un perro miedoso haya sido abusado físicamente o psicológicamente en algún momento de su vida, resultando en un perro que se asuste de las cosas asociadas con el abuso. Esto es la opinión popular entre las personas que adoptan un perro miedoso, de una protectora por ejemplo.

Es posible que el perro recibiera un choque físico o emocional. La reaparición de la causa directa del susto podría provocar una reacción de miedo. Por ejemplo, si tenemos un perro que se le cayó una bicicleta puede que evite acercarse a las bicicletas en el futuro. También es posible que el choque cree una reacción de miedo por asociación: por ejemplo, si un perro tiene contacto con una descarga eléctrica al mismo tiempo que suena el claxon de un coche, se puede asociar el claxon con el dolor y susto recibido y siempre muestra señales de miedo al oír un claxon.

¿Qué se puede hacer?

La mayoría de los temores no desaparecen por si solos y, si no se tratan, suelen empeorar con el paso del tiempo. Otros pueden disminuir en intensidad o frecuencia pero no desaparecer completamente. Pero si una persona ha decidido compartir la vida con un perro temeroso debería trabajarlo.

La verdad es que el porqué del miedo es menos importante que el cómo se puede ayudar al perro a superarlo o aprender a reaccionar de la manera correcta.

En primer lugar es muy aconsejable descartar cualquier causa médica en el comportamiento temeroso del perro. Recomendamos llevar a su perro al veterinario para una revisión y evaluación.

Después de haber descartado posibles causas medicas, el primer paso en el tratamiento de comportamiento temeroso del perro es identificar lo que desencadena las señales de una reacción miedosa. ¿Tiene miedo de ruidos fuertes y repentinos? ¿ Tiene miedo al estar cerca de algún tipo de personas, como los niños o hombres? ¿O tal vez es la rápida aparición de bicicletas o personas haciendo footing que hace que el perro se dispare?

Una vez localizado lo que provoca el miedo, se procede a tratarlo.

Una rehabilitación, parcial o total, es posible porque la mayoría de los miedos pueden ser tratados con dos métodos:

· La desensibilización y

· El contra-condicionamiento

Pero de todas maneras, hay que armarse con una gran dosis de paciencia porque el proceso de rehabilitación puede ser largo y como hemos comentado en algunos casos sólo habrá mejoría.

La mayoría de estos casos necesitan la ayuda de un profesional o especialista en el tema. Dado su experiencia, saben ‘leer’ el comportamiento del animal correctamente, evitando una mala interpretación del comportamiento del perro y resultando con la correcta aplicación de la modificación de conducta.

Los medicamentos pueden ayudar a reducir los niveles de ansiedad del perro por cortos periodos de tiempo, mientras paralelamente recibe nuevas pautas de modificación de conducta. En este caso recomendamos la visita a un etólogo como la persona calificada y autorizada para recetar medicamentos para el perro. El tratamiento farmacológico sólo no va a reducir los temores y las fobias de forma permanente, pero en casos extremos, la modificación de conducta y la medicación utilizadas de manera conjuntas puede ser un buen enfoque al problema.

¿Cómo hacerlo?

Desensibilitazión: 

· Comenzaremos exponiendo a nuestro perro a un nivel muy bajo de lo que está causando el miedo. Por ejemplo supongamos que el perro teme a los hombres, hay que empezar con la presencia de un hombre, sentado y estático, a una distancia de 30 metros del perro.

· Premiaremos al perro por mirar al hombre mientras mantiene un comportamiento tranquilo. Mientras el perro permanece relajado hay que premiarle con elogios y golosinas. Poco a poco el hombre puede empezar a moverse, poniéndose de pie, dando algunos pasos hacia un lado u otro (pero no hacia el perro) . Si en cualquier momento nuestro perro empieza a dar señales de ansiedad es que hemos ido demasiado rápido En este caso el hombre deberá retroceder o dejar de moverse tanto y tendremos que trabajar con un ritmo más pausado.

· ¿Porque se mueve el hombre y no forzamos el perro a ir hacía èl? Porque al forzar el perro – incluso con golosinas en la mano – le estamos obligando a actuar en contra de sus sentimientos y estamos creando un conflicto en su mente. Mejor dar la opción al perro. Si quiere avanzar hacia el hombre, pues bien, y lo premiamos. Pero si opta a estar alajado a una cierta distancia, lo debemos respetar y esperar un cambio de actitud que provenga de su parte.

· Cuando el perro puede permanecer relajado con el hombre a una distancia, invitamos al perro avanzar hacía el nombre. Si el perro no muestra nuevas señales de estrés, el hombre debe retroceder un poco. De esta manera el perro asocia su estado relajado con una situación aun menos amenazada. Sus movimientos provocan una mejora para el perro y nunca se sentirá amenazado, dado que el hombre no invade su ‘espacio seguro’ en ningún momento. Repite este procedimiento tantas veces como sea necesario, disminuyendo gradualmente la distancia entre el perro y el hombre.

· Este proceso puede tardar varios días, semanas o incluso meses y el ritmo deberá ser suficientemente lento para que el perro no se siente miedo durante el proceso de desensibilización. Si trabajamos demasiado rápido, no tendremos éxito.

Contra-condicionamiento

Contra-condicionamento funciona mejor cuando se usa en conjunto con la desensibilitazión. Se trata de emparejar el estimulo de miedo (bicicleta en movimiento, hombre cerca..) con una acción o comportamiento incompatible con el comportamiento de miedo. Por ejemplo, enseñar al perro sentarse cuando aparezca una bicicleta.

· Utilizando el ejemplo anterior, mientras que el hombre empieza a moverse los brazos o ponerse de pie, hacer que el perro realice algunos ejercicios de obediencia. Deben ser cosas sencillas como, “siéntate” o “toca” (al mano) premiadas debidamente. No solamente sirven para distraer el perro, sino también para darle confianza en si mismo.

· También se puede usar algunos métodos que fortalezcan el vínculo entre el dueño y el perro. A menudo el perro se siente que debe ser responsable por la eliminación del objeto o persona atemorizante. Si se le enseña a responder directamente al dueño, “mirar” a la orden por ejemplo, el perro y el dueño se convierten en una unidad, y el perro se siente protegido y más relajado.

El umbral de reacción

Al trabajar con un perro miedoso hay que tener en cuenta un factor importante que se llama el “umbral”. Cada perro tendrá un umbral de temor diferente. Y desde otro punto de vista, el umbral es una forma de medir el nivel de reactividad del perro en cualquier momento dado. Un umbral es el punto a partir de lo cual un perro comenzará a reaccionar de manera negativa debido a la cantidad o la proximidad de la cosa que causa el malestar o temor en el perro. Por ejemplo, digamos que un perro tiene miedo a los niños pero no empieza a ladrar o intentar huir hasta que el niño está a una distancia de 3 metros. Con esta información sabemos que manteniendo una distancia de 3 metros o más estamos en la zona de comodidad que permite que el perro estar receptivo a otros estímulos (los que comporta el adiestramiento) pero a una distancia menor que este umbral el perro reaccionará de manera no deseable. Cualquier acción llevada a cabo con la intención de desensibilizar el perro tiene que ocurrir por debajo del umbral.

Expectativas Realistas

En cuanto a la desensibilización, algunas de las cosas que asustan a los perros puede ser difícil de reproducir o controlar. Por ejemplo, si el perro tiene miedo de tormentas, puede que está respondiendo a otros factores relacionados con la tormenta, cosas que la procede y que a menudo pasan desaparecidas por parte de las personas, tal como los cambios de presión atmosférica o cambios en la luz o inclusive truenos a distancia. Durante el proceso de desensibilización será imposible reproducir todos los cambios por lo cual el trabajo va a ser más lento.

Lo que no se debe hacer

No castigar el perro. El miedo al estar castigado solamente le hará más temeroso. Tenemos que pensar que los miedos no son algo voluntarios y que el animal lo pasa realmente mal.

No tratar de forzar el perro a que experimente la situación que lo provoca. Por ejemplo, si tiene miedo a los niños y se le obliga a estar en un lugar lleno de ellos, probablemente lo que conseguiremos es que nuestro animal tenga más miedo de los niños en vez de coger confianza al estar con ellos.

Nunca castigar el perro después de haber hecho destrucción o sus necesidades en casa, como resultado de la ansiedad que ha sentido. Los animales no entienden el castigo después del hecho, incluso si sólo se produce segundos más tarde. Este tipo de destrucción o ensuciamiento en casa es el resultado del pánico, no de mala conducta. Al castigarle haces más daño que bien.

Si el perro reacciona con señales de agresividad hacia el objeto que provoca el miedo, nunca debemos reñirle, y especialmente nunca en voz alta y enfadada. Como hemos dicho anteriormente simplemente empeoraríamos las cosas.

Recordar habrá casos en que podamos solucionar los problemas, otros mejorarlos y en casos extremos seguramente tendremos que aprender a convivir con la naturaleza del animal, pero recordar los miedos son reales para nuestras mascotas.

 
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